Un reciente informe de la Superintendencia de Educación revela un aumento significativo en las denuncias por discriminación en el ámbito escolar durante el período 2022‑2024: de 1.220 casos pasó a 2.039, lo que representa un alza de 67 %.
Aunque el maltrato físico y psicológico sigue siendo la forma de conflicto más frecuente en los establecimientos educacionales —registrando 7.967 casos en 2024— su proporción dentro de las denuncias de convivencia ha descendido: del 63 % en 2022 al 57 % en 2024. Esto indica que otros fenómenos, como la discriminación, están cobrando mayor peso en las dinámicas escolares.
Según el informe, la discriminación representaba un 7,5 % del total de denuncias en 2022. En 2024, esa cifra escaló al 10,7 %. Para autoridades y especialistas, este crecimiento no puede entenderse sin considerar factores estructurales, sociales y educativos subyacentes.
Causas en juego y áreas de acción
-
El informe apunta al aumento en la matrícula migrante como uno de los factores que tensionan la convivencia intercultural en las aulas.
-
Cambios en las dinámicas tras la pandemia, así como el deterioro en la salud mental infantil y juvenil, también se mencionan como elementos que exacerban manifestaciones discriminatorias.
-
Además, el documento describe que muchos casos llegan a denunciarse formalmente porque las comunidades educativas carecían de herramientas para abordarlos oportunamente.
-
Se subraya que fenómenos colaterales también muestran alzas: las denuncias relacionadas con el autismo crecieron un 149 % entre 2022 y 2024 (de 723 a 1.799 casos), mientras que el ciberacoso registró incrementos interanuales del 11 % en 2023 y del 7 % en 2024.
La superintendenta Loreto Orellana afirma que la institución está impulsando nuevos procesos de gestión y acompañamiento, con enfoque en la prevención, la mediación y el fortalecimiento de las capacidades internas de los establecimientos para resolver conflictos antes de escalar.
Llamado y compromisos
-
Fortalecer la capacitación de toda la comunidad educativa —docentes, estudiantes y apoderados— en temáticas de convivencia, inclusión y diversidad.
-
Desarrollar protocolos internos sólidos en los colegios para detectar y responder casos de discriminación sin necesidad de acudir directamente a instancias externas.
-
Incentivar la colaboración entre Estado, unidades educacionales, familias y organizaciones civiles para construir políticas coherentes que aborden esta problemática de forma sistémica.
-
Monitorear los avances mediante estadísticas públicas y mecanismos de evaluación continua para ajustar las estrategias de intervención.
La escalada de este tipo de denuncias obliga a replantear la cultura escolar más allá de sanciones: se exige un compromiso real con el respeto, la diversidad y los derechos de todos los miembros de la comunidad educativa.