La prevención ya está en marcha. En Los Ángeles, autoridades, organismos públicos y representantes del sector forestal se reunieron para dar inicio a una nueva temporada de prevención de incendios forestales, una tarea que este año busca adelantarse al verano y fortalecer la coordinación entre quienes deberán responder ante una eventual emergencia.
La actividad reunió a la Municipalidad de Los Ángeles, CONAF, CORMA y CMPC, además de representantes de los distintos organismos vinculados a la prevención y combate de incendios, en una provincia donde las experiencias de los últimos años han reforzado la necesidad de actuar con anticipación.
El alcalde de Los Ángeles, José Pérez, destacó precisamente que enfrentar los incendios requiere un trabajo coordinado y capacidades acordes con emergencias que pueden alcanzar grandes dimensiones.
“Los últimos años hemos vivido incendios muy complejos y el cambio climático nos obliga a tomar mejores medidas. Necesitamos que el sector público, los municipios y las empresas trabajemos unidos, tanto para prevenir como para contar con una respuesta oportuna cuando se produzca una emergencia”, señaló el jefe comunal.
La autoridad también llamó a las familias de sectores rurales a comenzar desde ahora las labores preventivas alrededor de sus viviendas, especialmente mediante la limpieza de pastizales, matorrales y otros materiales que durante el verano pueden transformarse rápidamente en combustible.
Las lluvias registradas durante el invierno son, de hecho, uno de los factores que mantienen atentos a los equipos de emergencia. El aumento de vegetación que generan las precipitaciones puede convertirse, una vez que llegue el periodo seco, en una importante carga de combustible vegetal.
Brigadas listas con mayor anticipación
Desde CONAF, su director regional en Biobío, Pedro González, explicó que la preparación de esta temporada contempla adelantar considerablemente el despliegue de recursos: “Vamos a contar con 42 brigadas operativas antes de que termine octubre, aproximadamente 30 días antes que en temporadas anteriores. Estamos trabajando estrechamente con municipios, CMPC, CORMA, otras empresas forestales y Bomberos, porque probablemente enfrentaremos una temporada compleja y queremos llegar preparados”, afirmó González.
A ello se sumará trabajo preventivo en zonas de interfaz —sectores donde áreas habitadas conviven con vegetación o terrenos forestales— mediante la construcción y mantención de cortafuegos. CONAF proyecta además complementar estas labores con programas de empleo que permitirán ampliar la capacidad de intervención preventiva junto a los municipios.
La estrategia apunta a aprovechar las semanas previas al periodo de mayor riesgo para avanzar en kilómetros de cortafuegos y reducción de combustible vegetal, especialmente en puntos cercanos a viviendas y comunidades.
Una tarea que necesita coordinación
Para CMPC, el inicio anticipado de este trabajo permite reforzar una lógica que durante las últimas temporadas se ha vuelto fundamental: ningún actor puede enfrentar de manera aislada una emergencia forestal.
Cristóbal Palazuelos, subgerente de Relacionamiento Norte de CMPC, destacó que la prevención requiere combinar capacidades públicas, privadas y comunitarias: “Los incendios no reconocen límites comunales ni de propiedad, por eso la prevención requiere coordinación permanente. Para CMPC es fundamental trabajar anticipadamente con CONAF, los municipios, CORMA, Bomberos y las comunidades, compartiendo capacidades e información y fortaleciendo la prevención en los territorios antes de que comiencen los meses de mayor riesgo”, señaló Palazuelos.
El desafío adquiere especial relevancia en la Provincia de Biobío, donde conviven extensas áreas rurales, zonas productivas, centros poblados y sectores de interfaz que exigen una planificación preventiva permanente.