El retroceso de los escolares chilenos en pruebas estandarizadas y el auge tecnológico han llevado a los docentes a recurrir desde dinámicas extremas hasta TikTok para enganchar a los estudiantes, en un escenario marcado por el vacío de directrices oficiales y la deserción laboral.

En las salas de clases de Chile, la labor pedagógica enfrenta una de sus etapas más difíciles. Mantener la atención de los estudiantes, garantizar la comprensión lectora básica y competir contra la inmediatez de las pantallas y las herramientas digitales se ha convertido en el desafío prioritario para los docentes del país.

Así lo refleja el reportaje publicado por La Tercera, que expone cómo maestros de diversas comunas deben improvisar estrategias a diario para captar el interés de sus cursos: desde iniciar las jornadas con gritos colectivos o juegos de rol, hasta adaptar tareas a formatos y trends de TikTok para conectar con alumnos que se aburren rápidamente frente a los métodos convencionales.

Síntomas de una crisis que se agudiza

El fenómeno coincide con el rezago evidenciado en mediciones internacionales como la prueba PISA, donde se constató una caída en los puntajes de matemáticas y lectura, dejando a un 59% de los escolares chilenos por debajo del nivel mínimo de competencia (frente al 35% promedio en países de la OCDE).

Docentes de colegios públicos señalan que las dificultades se extienden a lo largo de toda la etapa escolar:

  • Lectura silábica y baja comprensión: Alumnos de básica y media presentan serios problemas para leer en voz alta o reflexionar sobre textos breves.

  • Ansiedad y baja tolerancia a la frustración: Informes académicos indican que un 64% de los escolares muestra síntomas de ansiedad; muchos evitan realizar exposiciones orales por temor al error.

  • Sobrecarga y deserción docente: En los últimos años, cerca de 23 mil profesores han abandonado el sistema escolar, en su mayoría profesionales menores de 40 años desgastados por el estrés, los problemas de convivencia y el aumento de exigencias en sus horas no lectivas.

La irrupción de la inteligencia artificial sin directrices claras

A la distracción persistente de los teléfonos móviles —incluso con regulaciones vigentes— se suma el impacto de la inteligencia artificial generativa, como ChatGPT.

Profesores de colegios emblemáticos y escuelas públicas reportan que la entrega de tareas resueltas con IA se ha vuelto cotidiana, desplazando el hábito lector por resúmenes automatizados. Pese a que los análisis de PISA asocian un uso intensivo y desregulado de estas herramientas con un peor rendimiento académico, los educadores advierten que deben enfrentar este fenómeno en solitario:

  • No existen orientaciones ministeriales claras sobre cómo evaluar o integrar estas tecnologías en el aula.

  • Cada docente debe diseñar sus propios criterios o rúbricas para verificar si hubo un aprendizaje real tras los textos generados por algoritmos.

El debate por reformas estructurales

Frente a este escenario, expertos e instituciones del sector plantean que el problema excede la labor individual de los docentes:

  • Desde el laboratorio de investigación Summa se recalca la necesidad de fortalecer la formación pedagógica continua y las prácticas de retroalimentación formativa en el aula.

  • La Agencia de Calidad de la Educación subraya que la escuela no puede resolver sola factores socioemocionales y de consumo digital, haciendo un llamado a un mayor involucramiento de las familias.

  • El Colegio de Profesores apunta a una revisión profunda de la estructura educativa, cuestionando si el formato y los tiempos curriculares vigentes responden realmente a las necesidades y a la realidad cognitiva de las nuevas generaciones.