La reciente campaña de desinformación impulsada por páginas de redes sociales, como el grupo denominado "Los antichoclos", ha utilizado la exclusión de Los Ángeles del Fondo de Incentivo al Mejoramiento de la Gestión Municipal (FIGEM) 2026 como un arma arrojadiza.
La publicación viralizada acusa irresponsablemente a la administración actual de una supuesta "mala gestión" que habría dejado a la comuna sin acceso a estos recursos de la Subdere, comparando la situación local con el éxito de comunas vecinas como San Rosendo, Santa Bárbara, Tucapel y Laja. Sin embargo, un análisis riguroso de los antecedentes revela que la narrativa es tendenciosa y omite el factor clave: la exclusión no es producto de la gestión presente, sino de rendiciones pendientes heredadas de la administración del exalcalde Esteban Krause.
Para comprender el escenario real, es fundamental desglosar cómo operan los fondos de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere).
El FIGEM premia a los municipios basándose en indicadores estrictos de gestión, que incluyen el equilibrio financiero, la transparencia y la reportabilidad. Cuando un municipio no cumple con la rendición de cuentas de proyectos anteriores, el sistema del Estado bloquea automáticamente el acceso a nuevos fondos.
Los datos concretos indican que el municipio angelino se encuentra hoy imposibilitado de acceder a los $1.347 millones distribuidos en la región del Biobío debido a proyectos no rendidos correspondientes a los años 2022, 2023 y 2024. Este rezago administrativo se generó íntegramente durante el periodo de Krause. Al no haberse cerrado administrativamente dichos expedientes, la actual gestión asume el castigo institucional, enfrentando un bloqueo presupuestario que no fue provocado por sus propias decisiones financieras.
El uso de esta información a medias por parte de pseudo-periodistas de redes sociales representa un peligroso ejercicio de manipulación política. Al enmarcar la pérdida de estos fondos como una falla de la administración en curso, se distorsiona el debate público y se oculta la verdadera raíz del problema: la burocracia acumulada y la falta de prolijidad en el cierre de proyectos de arrastre.
El verdadero desafío de Los Ángeles no radica en un colapso financiero repentino, sino en la tarea urgente de regularizar una pesada mochila administrativa. Sanear las cuentas pendientes de 2022 a 2024 ante la Subdere es el único camino viable para destrabar el acceso a futuros fondos estatales. La ciudadanía merece un periodismo fiscalizador y preciso, que exija responsabilidades basándose en la cronología de los hechos y no en el oportunismo de la desinformación digital.