De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la desocupación en la Región del Biobío volvió a escalar y pasó del 10,6% al 10,7% en el trimestre móvil junio-agosto de 2026, lo que da cuenta de una agudización del desempleo regional.

Según analistas, Biobío adolece de un desempleo calificado como estructural; sin embargo, también incide el factor de la estacionalidad, siendo el invierno una temporada de contracción laboral que contrasta con la primavera y el verano, época en que se reactiva la generación de puestos de trabajo en sectores clave de la economía local.

Al respecto, la seremi del Trabajo y Previsión Social del Biobío, Camila Álvarez, señaló que la zona atraviesa una coyuntura compleja. “Estamos en una estacionalidad compleja; estamos en invierno, que son los meses más difíciles para contratar. La ocupación siempre mejora en octubre, noviembre y diciembre, cuando se activan los empleos de temporada, como ocurre en la provincia de Biobío con la reactivación del comercio”, explicó.

La autoridad laboral en la zona añadió que, si bien existe una crisis, el Gobierno se está haciendo cargo de la situación. “El 15 de julio anunciamos un subsidio y activamos recursos a través de la inversión pública para amortiguar estos 43 meses de alza sostenida en la desocupación. Hacemos frente a la crisis mediante este subsidio, el aumento del Programa 4 a 7 y el Plan Chile Despega, iniciativa de todas las carteras gubernamentales centrada en el empleo, que es la prioridad para la administración del Presidente Kast”, sostuvo.

Respecto al 10,7% reportado por el INE, Álvarez enfatizó que “es una cifra que nos preocupa, pues detrás hay familias, jóvenes y mujeres que esperan una oportunidad laboral. Vemos con especial relevancia la ocupación femenina, que ha tenido una incidencia positiva en los últimos meses. Las políticas impulsadas a través del Sence, el Ministerio del Trabajo y el enfoque de género del subsidio a la contratación están dando resultados y hay más mujeres participando. Además, impulsamos el proyecto de Sala Cuna Universal para generar más oportunidades para ellas”.

Sectores clave para el empleo estival

Por su parte, el Dr. Luis Méndez, director del Observatorio Laboral Biobío y académico de la Universidad del Bío-Bío (UBB), afirmó que los tres sectores más favorecidos por la estacionalidad de primavera-verano son el agrícola, el forestal y el turismo.

“El sector forestal presenta las cifras más claras y, a través de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), prevé contratar alrededor de 2.000 trabajadores entre empleos temporales y brigadistas operacionales para prevenir y combatir incendios. El sector agrícola incrementa su actividad, especialmente en la provincia de Biobío, para atender las faenas de cultivo y cosecha en huertos frutícolas. El turismo, en tanto, dinamiza el alojamiento, la gastronomía y los servicios de guías en polos como el Salto del Laja, Alto Biobío y la provincia de Arauco (lagos Lleu-Lleu y Lanalhue)”, detalló Méndez.

En cuanto a las estimaciones cuantitativas, el académico de la UBB precisó que calcularlas es complejo debido a la falta de estadísticas de empleo a nivel comunal. No obstante, proyectó que “dado el incentivo del Subsidio Unificado al Empleo, los beneficiarios podrían llegar a 50 mil personas, concentradas en los rubros mencionados y en sectores como el comercio, la industria manufacturera, el transporte y los servicios sociales”.

En la misma línea, Javier Sepúlveda, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Facea) de la Universidad de Concepción (UdeC) y exseremi de Economía, reafirmó el dinamismo de estas actividades.

“Tradicionalmente, los sectores más intensivos en empleo estacional durante el último trimestre del año y el primero del siguiente son el agropecuario —por las labores de cosecha y embalaje— y el turístico, cuyo peak de actividad, ventas y contratación se registra en enero y febrero. A ellos se suma el sector pesquero, debido al inicio de la temporada de recursos pelágicos como el jurel en enero”, indicó Sepúlveda.

En el mismo marco, el economista profundizó en el rubro pesquero detallando que existen dos grandes periodos de extracción para la sardina y la anchoveta (al cierre del año y en marzo), mientras que la captura del jurel suele iniciar en enero. “A medida que la embarcación es más grande, su zarpe se posterga algunos días por normativa legal, resguardando la salida anticipada del sector artesanal. Sin embargo, la pesca de recursos pelágicos representa la mayor cantidad de desembarque en la Región del Biobío, generando un volumen importante de empleos transitorios”, aseveró.

La visión de los gremios productivos

Desde el sector privado, José Miguel Stegmeier, presidente de la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabio), manifestó que, aunque no poseen una proyección metodológica formal, la próxima temporada de cosecha requerirá, como es habitual, a varios miles de trabajadores. En temporadas anteriores, desde el gremio han estimado en cerca de 2 mil las contrataciones propias del periodo estival.

Stegmeier advirtió además sobre un factor estructural del rubro y señaló que “es esencial contar con trabajadores extranjeros de temporada, ya que es imposible cubrir las plazas solo con fuerza de trabajo nacional. A pesar de los altos índices de desocupación, la mano de obra local generalmente no está disponible para faenas agrícolas, aun cuando las remuneraciones en estas labores suelen duplicar o triplicar el sueldo mínimo”.

Consultado sobre el impacto de las 190 mil hectáreas destinadas potencial o efectivamente a la producción de granos para la industria salmonera, el presidente de Socabio valoró la alianza. “Proveer alimentos para la acuicultura desde nuestros campos impacta directamente en el aumento del empleo. Más allá de la producción agrícola en superficie, esto dinamiza toda la cadena logística y agroindustrial. Nos permitirá recuperar puestos de trabajo perdidos e incrementar contrataciones en una cadena proveedora clave para la economía regional y las comunidades rurales”, destacó.

Por su parte, Margarita Celis, gerenta regional de Corma Biobío-Ñuble, acotó que el sector forestal enfrenta un escenario complejo caracterizado por menor actividad productiva, menor inversión y una pérdida sostenida de puestos de trabajo. “Es una realidad que golpea con fuerza a las regiones forestales y a las comunas rurales, donde esta industria sostiene a una amplia cadena de pymes, proveedores y servicios”, afirmó.

Respecto al empleo de temporada, Celis añadió que en los próximos meses tendrán varios focos de acción. “Uno de ellos es el inicio del periodo de mayor riesgo de incendios forestales, donde las empresas refuerzan sus labores de prevención y combate, generando contratación temporal. A esto se suman las faenas propias de la actividad y la cadena de servicios asociada”, indicó.

Finalmente, la ejecutiva destacó el rol que tendrá la feria ExpoCorma en noviembre que busca reunir en el Biobío a empresas, pymes y proveedores de la cadena forestal. “Esperamos que sea una instancia que contribuya a generar nuevos negocios, fortalecer encadenamientos productivos y exhibir las oportunidades que tiene esta industria para volver a crecer”, afirmó.