LOS ÁNGELES. Una profunda sensación de abandono e inseguridad manifiestan a diario los locatarios y trabajadores de las céntricas calles Tucapel y Villagrán.
Según acusan los afectados, la delincuencia, el consumo de sustancias y diversas incivilidades se han normalizado bajo un escenario de total impunidad, golpeando duramente la actividad comercial del sector.
A los robos y el hostigamiento cotidiano se suma un factor de alto riesgo que mantiene en alerta a los vecinos: el encendido recurrente de fogatas durante las noches por parte de desconocidos.
La presencia de fuego a escasos metros de cortinas metálicas, techumbres y locales de material mixto representa un peligro inminente de incendios estructurales que podrían derivar en emergencias de proporciones en pleno centro de la ciudad.
Cámaras 24/7 sin respuesta operativa
El principal malestar de los contribuyentes radica en la aparente inoperancia de los recursos tecnológicos existentes. El perímetro cuenta con cámaras de televigilancia de alta definición, las cuales —en teoría— son monitoreadas de manera ininterrumpida (24/7) por la Central de Comunicaciones de Carabineros y la sala de control de la Municipalidad de Los Ángeles.
"Las cámaras están ahí, sabemos que graban todo el día, pero de nada sirve que nos vigilen si no se actúa en el momento exacto en que se cometen los delitos o cuando prenden fuego en las esquinas", señalan locatarios del sector.
La exigencia: control efectivo y permanente
Frente a esta situación, los comerciantes aclaran que los patrullajes esporádicos o el simple paso de balizas ya no son suficientes. Lo que el sector exige a las autoridades locales y policiales es:
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Control permanente e intervenciones en flagrancia: Respuesta inmediata en el momento en que las cámaras detecten conductas de riesgo o delitos en desarrollo.
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Fiscalización rigurosa de las noches: Erradicar de manera preventiva la instalación de fogatas y ocupaciones indebidas en aceras y portales comerciales.
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Estrategia conjunta: Una coordinación vinculante entre inspectores municipales de Seguridad Pública y Carabineros que desarticule los focos de delincuencia e incivilidades antes de que ocurra una tragedia mayor.
El comercio establecido de Tucapel y Villagrán advierte que la paciencia se agota y que, de no concretarse medidas efectivas a la brevedad, el casco histórico seguirá perdiendo dinamismo frente al avance delictual.