En el marco de la discusión y proyección presupuestaria, el Ejecutivo ha encendido las alarmas macroeconómicas al revelar una marcada contracción en los activos financieros del Estado de cara al cierre de 2027. Según los antecedentes consignados en la partida del Tesoro Público, se prevé una reducción del 59% en el nivel de la caja fiscal para el fin del próximo período.
¿Cuál es el motivo de esta reducción?
El principal factor detrás de esta caída proyectada responde al pago de deudas del Estado, lo que exigirá el uso de recursos acumulados y mermará de manera significativa la liquidez disponible en las arcas fiscales.
El escenario de los fondos soberanos
A esto se suma la situación de los fondos soberanos, los cuales continuarán operando y manteniéndose por debajo de los niveles sugeridos por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta brecha frente a las recomendaciones de los organismos internacionales vuelve a poner sobre la mesa el debate en torno a los márgenes de holgura fiscal y la capacidad de respuesta ante eventuales shocks económicos futuros.
Esta noticia se da en un contexto donde agencias internacionales de calificación de riesgo, como Fitch, han valorado los esfuerzos fiscales contenidos en el erario, pero advierten sobre los desafíos e incertidumbres derivados de un menor dinamismo en el crecimiento económico.