En el marco de una nueva edición del Encuentro del Agro (Enagro 2026), los principales líderes y representantes del sector silvoagropecuario nacional se dieron cita para analizar el complejo escenario económico actual.
Aunque la industria reconoció una desaceleración en su ritmo de crecimiento, el tono general del encuentro estuvo marcado por el optimismo y la apuesta decidida en las medidas e incentivos impulsados por el Ejecutivo para reactivar la competitividad del campo chileno.
Durante la instancia —que congregó a autoridades de gobierno, gremios y referentes del sector productivo— se abordaron los principales nudos críticos que condicionan el desarrollo del sector, destacando la necesidad de acelerar las inversiones estructurales, destrabar permisos sectoriales y enfrentar de manera coordinada los desafíos globales de la agricultura.
Diagnóstico de la industria: Crecimiento moderado y brechas de infraestructura
Los gremios presentes en el evento coincidieron en que el agro atraviesa un ciclo de menor dinamismo, presionado por factores climáticos adversos, la inestabilidad en los mercados internacionales y los costos de producción.
Uno de los puntos centrales del debate fue la infraestructura hídrica, donde se alertó sobre la urgencia de cerrar las brechas frente a potencias competidoras de la región. Mientras países vecinos proyectan e impulsan ambiciosos planes de riego mediante alianzas público-privadas multimillonarias, la industria nacional advirtió que Chile corre el riesgo de quedarse rezagado si no se dinamizan con mayor velocidad los proyectos de almacenamiento y distribución del recurso hídrico, indispensables para asegurar la sostenibilidad alimentaria a largo plazo.
Apuesta conjunta y el rol de las políticas públicas
Pese a los desafíos coyunturales, la principal lectura del sector fue de colaboración y confianza en la agenda de reactivación. Los líderes gremiales subrayaron que el repunte del agro requiere un Estado con un rol activo y descentralizado, capaz de garantizar la seguridad jurídica, la eficiencia institucional y el fomento a la pequeña, mediana y gran agricultura.
Desde la vereda institucional, se valoraron los esfuerzos orientados a modernizar los instrumentos de fomento —a través de entidades como Indap y la Comisión Nacional de Riego (CNR)—, así como las directrices gubernamentales para agilizar la tramitación de permisos que permitan destrabar la inversión privada en regiones.
En un contexto donde la sostenibilidad, la tecnificación y la apertura de nuevos mercados resultan vitales, Enagro 2026 dejó en claro que la agricultura chilena mantiene su resiliencia histórica, apostando a superar los nubarrones económicos de la mano de la innovación, la asociatividad y una sólida cooperación público-privada.