La cita era a las ocho de la mañana, pero varios llegaron antes. Los estacionamientos del Metropolitan Santiago, la ex Casa Piedra, no dieron abasto, y en los pasillos los stands de marcas y medios competían con los saludos y los apretones de mano.

La 48ª edición del Encuentro Nacional de la Empresa (Enade), organizada por Icare bajo el lema "Tempus Invertendi", reunió a ministros, parlamentarios, representantes de la Iglesia y de las Fuerzas Armadas, académicos y a la plana mayor del empresariado. Fue una jornada de estrenos y despedidas. José Antonio Kast debutó en Enade como Presidente de la República.

Susana Jiménez vivió su último encuentro al frente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Y entre los asistentes circulaban los tres candidatos a sucederla, Antonio Walker, Richard von Appen y Félix de Vicente, a quienes los asistentes buscaban para conversar. En en lugar, además, abundaban los rostros del piñerismo.

Hubo también una palabra que se repitió: "hibernación".

Latín y una confesión

El presidente de Icare, Renzo Corona, abrió los fuegos con humor. "Al latín le seguimos renovando el contrato", dijo, y arrancó las primeras risas. Luego advirtió que detrás del lema no había "un llamado abstracto a números en una planilla", sino una pregunta: qué hacer para que las fortalezas de Chile se traduzcan en empleo.

Puso el foco en el desempleo de 9,6% y en el riesgo de "normalizarlo". Después vino el momento más íntimo de la mañana. Corona contó que de joven era tartamudo y que pudo superarlo porque hubo personas que creyeron en él "antes de que yo mismo pudiera hacerlo". "El crecimiento, cuando no llega a las personas, es solo un número", remató.

La presidenta de la CPC fue la segunda en hablar. Su discurso tuvo tono de balance y de despedida. Reivindicó el aporte de las empresas, desde la minería y la red 5G hasta la matriz renovable y exportaciones que el año pasado superaron los US$100 mil millones. Y también puso nombre al diagnóstico de la década. "Estuvimos como 10 años hibernando", dijo.

"Ahora es momento de salir, volver a invertir, jugarnos por nuestro país". Antes de bajar del escenario se permitió una última frase personal. "Como esta es mi última Enade, tengo que decir que estoy muy agradecida de representar este mundo", afirmó.

El plato fuerte

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, también en su primera intervención en el principal encuentro empresarial del año, recogió la imagen que dejó Jiménez.

"Si queremos sacar al oso de la hibernación, tenemos que multiplicar de nuevo la inversión", planteó, en la exposición más aplaudida de la jornada. Proyectó un crecimiento de 3,3% para 2027 y un alza de 8,1% en la inversión. Ratificó sus metas para el fin del Gobierno de 4% de crecimiento tendencial y 6,5% de desempleo, y les salió al paso a los escépticos: "No tengo miedo de equivocarme por ambicioso".

También cargó contra el "relato" de que el Estado era la solución de los grandes problemas del país y además cuestionó el uso que se le está dando al Tribunal Constitucional (TC), a propósito del requerimiento de parlamentarios, alcaldes de oposición y el gobernador de la RM contra la OGUC.

Dijo respaldar al TC "al ciento por ciento", pero sostuvo que llevar cada decisión de política pública a esa sede termina por "tensionar una institución que tiene un rol tremendamente importante que cumplir", añadiendo que con esto lo que ocurrirá es "traumatizar nuestra vida pública". Fue, probablemente, el pasaje de mayor repercusión de su discurso. Cuando Quiroz terminó, el auditorio empezó a perder publico.

Cifras, alertas y filantropía

Los que se quedaron escucharon algunos de las análisis más crudos del día. El exministro Juan Carlos Jobet presentó el Estudio Zero de SEDE-UAI. Según el informe, la minería, la energía, la acuicultura y el sector forestal podrían atraer hasta US$453 mil millones al 2050. También advierte que, sin nuevos proyectos, la producción de cobre podría caer a la mitad.

El economista Sergio Urzúa tituló su presentación con una pregunta: "Algo se rompió. ¿Cómo lo arreglamos?". Repartió culpas sin anestesia. "La política se equivocó, el sector privado se confió y la población se frustró", dijo. Además, alertó sobre el shock demográfico que viene. "Los trabajadores de 2045 ya nacieron. Son un tercio menos que los de hoy".

"Pasamos de 250.000 nacimientos en el 2010 a 147.000 en el 2025. Esto es un desplome gigantesco, pero gigantesco, con consecuencias que creo que todavía no hemos reparado en su magnitud", indicó. "Si es que Chile vuelve a crecer y vuelve a crear empleo, ¿quién va a trabajar?", lanzó. Por su parte, Mario Kreutzberger, "Don Francisco", pidió a los empresarios que "el éxito hay que compartirlo" de cara a la Teletón del 6 y 7 de noviembre.

También los llamó a apoyar a los medios nacionales. "Vamos a quedar con nuestras comunicaciones en manos extranjeras". La rectora Rosa Devés y Lucas Palacios conversaron sobre las capacidades que Chile necesita frente a las nuevas tecnologías.

"Venimos a rendir cuentas"

A las 13:15 el movimiento de escoltas anunció la llegada del Presidente. Kast entró al auditorio unos 20 minutos después de la mano de su esposa, Pía Adriazola, seguido por el ministro Claudio Alvarado y varias autoridades de Gobierno.

No partió con cifras. Partió con la historia de un joven que en 1986 trabajaba y estudiaba a la vez y que entró a una firma auditora (PwC) a repartir la correspondencia entre los escritorios.

Treinta y dos años después era uno de sus socios principales y dirigía a más de 1.600 personas. "Hoy es nuestro anfitrión", reveló, y pidió un aplauso para Corona. "El mérito sí existe y el esfuerzo rinde", dijo. Luego jugó con el lema.

Dijo que lo iba a decir en español, porque su latín "no es bueno", y lo leyó como "dar vuelta" las cosas: un mal año, la dirección del país, incluso una elección. "Me tocó dar vuelta una, al menos. La tercera es la vencida", bromeó.

Anunció que quería cambiar el libreto de Enade, en el que los empresarios plantean sus inquietudes y el Presidente toma nota. Recordó que el 8 de enero, como presidente electo, escuchó en Icare lo que el sector pedía para invertir: cuentas en orden, impuestos competitivos, permisos ágiles y seguridad. "Hoy no venimos a pedirles paciencia", dijo.

"Las soluciones están en marcha", subrayó. Y desplegó el balance. Según Kast, el déficit fiscal cerrará en 1,8% del PIB, un punto bajo la proyección oficial, y este año se aprobaron proyectos por casi US$37 mil millones.

Destacó la Ley de Reconstrucción Nacional, publicada el 17 de octubre, que bajará el impuesto corporativo de 27% a 23%. "La frase que más escuchamos fue ‘imposible que lo logren’", recordó. Agradeció a los parlamentarios y dejó una frase que el salón celebró: "El empleo no lo crea el Estado, lo crean ustedes".

También defendió las decisiones impopulares, como "sincerar" el precio de los combustibles. "Ante el dilema de la popularidad y la responsabilidad, no nos vamos a perder", aseguró. En seguridad, que llamó "el impuesto más caro que se paga en Chile", destacó la ley de reglas del uso de la fuerza.

Recordó además que este mes se convirtió en el primer Presidente en realizar una visita oficial a Bolivia en 71 años. Admitió que no todo está resuelto y que el empleo es hoy "la tarea más difícil".

Pero miró a 2027 con optimismo, con una inversión que crecería cerca de 8,1%, frente al 1,7% promedio de la última década. Y agregó un dato que provocó risas: "No hay elecciones, así que tranquilos, todo va a estar bien".

Para el cierre, después de más de 40 minutos, se reservó un giro sobre su propia muletilla de campaña. "Cuando era candidato decía: no se preocupen, todo va a estar bien. Luego de siete meses, digo: todo va a estar bien si todos hacen lo que les corresponde".