Ocho décimas. Esa es la distancia que separa a los más optimistas de los más pesimistas ante el Imacec de septiembre, que el Banco Central dará a conocer este lunes.

Es una brecha estrecha en lo numérico, pero importante en lo simbólico. De un lado de esa línea, la economía chilena corta una racha de cifras rojas; del otro, suma una nueva caída a un año que no ha logrado despegar.

El terreno es frágil. En julio la actividad retrocedió 1,5% anual, en medio de un invierno que golpeó transversalmente a la economía, y en agosto volvió a ceder un 1%, con la minería desplomándose un 17,4%.

El acumulado entre enero y agosto ya marca una contracción de 0,5%, y el PIB encadenó retrocesos de 0,3% y 0,2% en los dos primeros trimestres del año.

Ni siquiera desde Teatinos 120 se esperan buenas noticias. "Vamos a seguir viendo este año Imacec negativos", anticipó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en su debut en Enade.

Pero las cifras que publicó este viernes el Instituo Nacional de Estadísticas (INE) abrieron una rendija. La producción industrial cayó 2,7% anual en septiembre, cerca de la mitad de lo registrado en julio y agosto.

La manufactura, que llevaba ocho meses en rojo, volvió a crecer un 2%. Y el comercio avanzó un 2,7%, empujado por un alza de 4,1% en el minorista.

La minería siguió hundiéndose -cayó 8,7% anual-, aunque con menos fuerza que el 11,7% de agosto. Con ese rompecabezas sobre la mesa, cada economista armó una figura distinta.

En el extremo optimista se ubica el Observatorio del Contexto Económico de la UDP (OCEC-UDP), que proyecta un alza en torno a 0,5%, apoyada en la resiliencia del comercio y los servicios.

Coopeuch llega a la misma cifra, que atribuye principalmente a los servicios. Un escalón más abajo está Sergio Lehmann, de Bci, quien anticipa un crecimiento de 0,3% anual y de 2% frente a agosto. "Si bien minería sigue marcando una fuerte caída anual, da cuenta de un repunte respecto al mes previo", señaló.

Al otro lado de la línea, Santander estima una "leve contracción" en torno a 0,3%, pese a que calcula que el Imacec no minero habría crecido entre 1,5% y 2%.

Clapes UC proyecta la misma caída, por debajo del 0,1% que recoge la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) del Banco Central. Itaú se queda a medio camino, con un retroceso de 0,2% y una expansión de 1,6% en el componente no minero.

"Los datos de actividad han estado bien ruidosos últimamente", señaló su economista jefe, Andrés Pérez, en alusión al choque climático de El Niño. Suponiendo que el número fuese positivo, este no alcanzaría para cambiar el balance del trimestre.

El OCEC-UDP advierte que incluso con un alza de 0,5%, el PIB del tercer trimestre caería un 0,7%, lo que sería la tercera contracción interanual consecutiva. Clapes UC dibuja un escenario más oscuro, con un retroceso de 0,9%, el peor desde fines de 2022.

Y tampoco nadie se atreve a hablar de un punto de inflexión. Para la UDP, el eventual repunte "descansa principalmente en la disipación de los diversos factores negativos" que han castigado a la economía desde enero, y no en una aceleración genuina.

Con un mercado laboral que sigue deteriorándose y la incógnita de El Niño todavía abierta, su proyección para el cierre de 2026 es una variación del PIB en torno a 0%.