Chile es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con la mayor proporción de adolescentes de 15 años que dedican más de tres horas diarias a los videojuegos durante la semana.
Así lo revela un nuevo informe del organismo, que sitúa esta cifra en un 36% en Chile, diez puntos porcentuales por encima del promedio de sus países miembros (26%).
El estudio, correspondiente a la segunda entrega de las "Perspectivas de la economía y la sociedad digitales", fue presentado este jueves por el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, durante la Cumbre Digital de Tallin.
Según sus resultados, el 81% de los adolescentes de 15 años juega videojuegos en un día habitual de la semana, lo que convierte a esta actividad en una de las principales formas de entretenimiento digital. El organismo distingue entre quienes mantienen un uso moderado de los videojuegos, definido como hasta tres horas diarias, y aquellos que superan ese tiempo, categoría que califica como "juego intenso".
En promedio, un 54% de los estudiantes de los países de la OCDE se encuentra en el primer grupo, mientras que un 26% pertenece al segundo. El 19% restante declara no jugar durante un día habitual de la semana.
Chile encabeza las cifras de uso intensivo
Mientras Chile encabeza la medición con un 36% de adolescentes que juega más de tres horas diarias, España (17%) y Suiza (18%) registran las menores proporciones.
En Reino Unido, Suecia y Lituania, cerca de uno de cada tres estudiantes supera ese umbral, mientras que en Austria (19%), Islandia (19%) e Italia (20%) la cifra se aproxima a uno de cada cinco. Chile también destaca entre los países con mayor proporción de adolescentes que dedican jornadas especialmente prolongadas a esta actividad.
Un 9% de los estudiantes chilenos declara jugar más de siete horas diarias entre semana, frente a un promedio de 5% en la OCDE y cifras inferiores al 3% en Australia e Islandia.
En el otro extremo, más de una cuarta parte de los estudiantes de Eslovaquia, Chequia y Eslovenia afirma no jugar videojuegos durante un día habitual de la semana. En Reino Unido, en cambio, menos de uno de cada siete adolescentes declara no realizar esta actividad.
Diferencias socioeconómicas e impacto académico
El informe también identifica diferencias importantes según el sexo y el nivel socioeconómico de los estudiantes. En los países de la OCDE, los hombres de entornos desfavorecidos dedican, en promedio, 21 horas semanales a los videojuegos, frente a las 17 horas de aquellos provenientes de hogares favorecidos.
Entre las mujeres, las cifras alcanzan las 13 y nueve horas, respectivamente. Respecto del rendimiento escolar, la OCDE señala que los estudiantes que juegan entre una y tres horas diarias suelen obtener resultados similares o ligeramente superiores en matemáticas, lectura y ciencias en comparación con quienes dedican menos tiempo a esta actividad. Sin embargo, cuando se supera ese umbral, el uso de videojuegos se asocia con un deterioro del rendimiento académico.
Según el organismo, esta relación es más pronunciada entre las mujeres y los estudiantes de entornos socioeconómicos favorecidos. "Los videojuegos pueden favorecer las habilidades cognitivas, la creatividad y el bienestar, pero el juego intensivo se asocia con un menor rendimiento académico, especialmente entre las chicas y los estudiantes de entornos favorecidos", advierte la OCDE.