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Crónica
26/12/2025
Chile enfrenta un complejo escenario hídrico de cara a 2026, tras confirmar que varias de sus principales reservas de agua embalsada se encuentran en niveles históricamente bajos, encendiendo alarmas entre autoridades, expertos y comunidades agrícolas.
Según el reporte, cuatro de los embalses del país están actualmente con menos del 20 % de su capacidad, situación que no se veía en las últimas décadas y que agrava el contexto de sequía prolongada que afecta al país desde hace años.
Impacto para 2026
La persistente falta de precipitaciones, junto con la baja acumulación de nieve en las zonas cordilleranas que alimentan las cuencas, ha reducido de forma sostenida los niveles de agua almacenada, lo que se traduce en una incertidumbre creciente sobre la disponibilidad de agua para el consumo humano, los ecosistemas y la agricultura durante el próximo año.
Diversos especialistas señalan que este déficit no solo desafía la operatividad de actividades productivas rurales, sino que también pone presión sobre las políticas de gestión del recurso hídrico, la planificación de infraestructura y las estrategias de adaptación al cambio climático que Chile ha impulsado en los últimos años.
Respuesta de autoridades y proyecciones
El Ministerio de Obras Públicas y organismos técnicos han advertido que, aunque se ha logrado garantizar el abastecimiento básico de agua potable para el consumo humano en gran parte del territorio —como ya se había estimado en balances anteriores—, la integridad de las reservas de los embalses exige un uso responsable y medidas de mitigación a largo plazo.
Organismos climáticos y expertos en seguridad hídrica insisten en la necesidad de fortalecer la gobernanza del agua, impulsar sistemas de riego más eficientes, ampliar infraestructura de almacenamiento y avanzar en proyectos como plantas desaladoras y nuevas fuentes alternativas para hacer frente a los efectos del cambio climático en las cuencas más vulnerables.