El peso invisible del Alzheimer y otras demencias: el agotador rol de las familias cuidadoras en Chile

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15/01/2026


En Chile, el impacto de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias va más allá de la persona diagnosticada: recae fuertemente sobre las familias que se encargan de su cuidado diario, principalmente de forma informal y sin apoyo institucional adecuado, advierte un artículo.

La investigación periodística relata historias de familias —como la de Paulina Estay y su padre Jorge, residente en Quilpué— que han visto cómo la vida cotidiana cambia drásticamente desde los primeros signos de demencia. Situaciones que comenzaron con olvidos menores terminaron transformándose en una realidad sanitaria compleja, donde el cuidado de largo plazo demanda tiempo, recursos y afecto constantes.

Cifras y perfil del cuidador
En Chile, 8 de cada 10 hogares con pacientes geriátricos asume el cuidado en el mismo hogar, y de estos cuidadores, el 85 % son mujeres, según la Universidad Andrés Bello.

Esto significa que el peso de las tareas diarias —desde la atención básica hasta la gestión de síntomas conductuales— recae sobre miembros del círculo familiar, en muchos casos sin herramientas ni formación especializada.

Carga emocional y social
El rol de cuidador se traduce en limitaciones personales, laborales y sociales, que generan desgaste emocional y físico. Muchas familias no cuentan con redes comunitarias o institucionales que les entreguen apoyo práctico o acompañamiento profesional, lo que potencia sentimientos de soledad y sobrecarga.

Expertos en trabajo social y neurología señalan que esta realidad, más que un problema individual, es una situación social que requiere políticas públicas integrales para abogar por programas de apoyo, capacitación y redes de cuidado que alivien la carga familiar.

Una tarea sin descanso
La experiencia de cuidadores como Elena —esposa y cuidadora principal de Jorge— pone en evidencia que la dedicación diaria no solo demanda cariño, sino también adaptación constante a los cambios conductuales, pérdida de autonomía del paciente y la necesidad de rutinas estructuradas.

Ante este escenario, especialistas subrayan la importancia de visibilizar la labor de los cuidadores, quienes muchas veces sacrifican su propio bienestar por sostener la calidad de vida de sus familiares afectados por demencia.

Esta reflexión invita a la sociedad y a las autoridades a considerar el apoyo formal a las familias cuidadoras como una prioridad de salud pública, en un país que envejece rápidamente y enfrenta una creciente prevalencia de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.





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