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Crónica
Política
01/03/2026
El próximo gobierno ya trabaja en sus primeras acciones económicas para enfrentar el complejo escenario fiscal del país, con el objetivo de equilibrar las cuentas públicas durante los próximos años y recuperar la disciplina fiscal.
Entre las medidas iniciales que se preparan destaca un recorte del gasto público cercano al 3% en todos los ministerios durante este 2026, ajuste que permitiría reducir el presupuesto en cerca de US$ 3.000 millones en el primer año.
Esta decisión forma parte de un plan mayor que busca alcanzar un recorte total cercano a los US$ 6.000 millones comprometidos durante la campaña presidencial.
De acuerdo con el equipo económico, liderado por el futuro ministro de Hacienda, el objetivo es enviar una señal clara de responsabilidad fiscal a los mercados y avanzar hacia un equilibrio estructural en las cuentas públicas al término de la administración.
Otra de las medidas será la implementación de un instructivo presidencial de austeridad, que establecerá reglas estrictas para el uso de recursos públicos, priorizando el gasto en áreas consideradas estratégicas como seguridad, crecimiento económico y programas sociales. Este documento será aplicado mediante decretos del Ministerio de Hacienda una vez asumido el nuevo gobierno.
Las nuevas autoridades han señalado que este plan busca mejorar la eficiencia del Estado y eliminar gastos que consideran innecesarios o poco efectivos, sin afectar beneficios sociales ni subsidios clave para la población.
Una tercera medida será revisar la planificación presupuestaria con un horizonte de cuatro años, lo que permitirá proyectar la trayectoria del gasto y los ingresos fiscales durante todo el período presidencial. Esta estrategia apunta a recuperar la credibilidad de la política fiscal y garantizar estabilidad en el mediano plazo.
El anuncio se produce en medio de un debate político sobre el estado de las finanzas públicas, luego de que el déficit fiscal y el aumento de la deuda generaran preocupación en distintos sectores. El nuevo gobierno sostiene que el ordenamiento fiscal será clave para impulsar la inversión, el crecimiento económico y el empleo.
Expertos coinciden en que el desafío será equilibrar la reducción del gasto con la necesidad de mantener programas sociales y fomentar la actividad económica, en un contexto de bajo crecimiento y estrechez fiscal.