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Crónica
02/03/2026
Una nueva mirada al comportamiento de los consumidores en el país dejó el balance de 2025, evidenciando que los hogares chilenos cambiaron de forma significativa su manera de comprar, privilegiando el ahorro, la planificación y el uso de múltiples canales para enfrentar el escenario económico.
De acuerdo con distintos análisis de mercado, el consumo durante el último año estuvo marcado por una mayor racionalidad. Las familias priorizaron los productos de primera necesidad, evitaron gastos superfluos y optaron por comparar precios antes de concretar sus compras. Este cambio responde al contexto de incertidumbre económica, que llevó a los hogares a reorganizar su presupuesto y buscar alternativas más convenientes.
Uno de los principales hallazgos fue el protagonismo de los alimentos, que concentraron cerca del 50% del gasto de los hogares, reflejando una mayor cautela frente a otras categorías. Al mismo tiempo, los consumidores privilegiaron formatos pequeños y compras de reposición, lo que confirma una tendencia hacia el control del gasto y la planificación mensual.
En este escenario, también se consolidó la omnicanalidad. Es decir, los chilenos combinan cada vez más distintos formatos de compra: supermercados, almacenes de barrio, grandes retailers y comercio electrónico. Mientras el canal tradicional se mantiene como clave en las compras cotidianas, el e-commerce continúa creciendo y ampliando su alcance fuera de la Región Metropolitana.
Durante 2025, más de la mitad de la población realizó compras online, con un fuerte aumento del uso del celular como principal dispositivo para adquirir productos. El comercio digital sigue impulsado por la comodidad, el despacho gratuito, descuentos y la rapidez en las entregas.
En cuanto a categorías, vestuario, calzado y alimentación lideraron la demanda en plataformas digitales, consolidando el cambio estructural en los hábitos de consumo tras la pandemia.
Otro aspecto relevante fue la búsqueda de mejores precios y promociones. Un alto porcentaje de consumidores declaró evitar compras innecesarias y estar dispuesto a probar nuevas marcas o alternativas más económicas.
Además, el consumo comenzó a descentralizarse, con mayor crecimiento en regiones y en canales como distribuidoras y formatos de cercanía, reflejando una mayor relevancia de las economías locales y del comercio de barrio.
Expertos coinciden en que el perfil del consumidor chileno se ha vuelto más exigente, informado y estratégico. La tendencia hacia la planificación, el ahorro y la digitalización se proyecta para los próximos años, lo que obligará al comercio y a las empresas a adaptarse a un escenario donde el precio, la conveniencia y la confianza serán determinantes para atraer a los compradores.