Morosidad en la banca chilena alcanza su mayor nivel desde 2019 tras tres años al alza

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09/02/2026


La morosidad en la cartera bancaria chilena continuó su escalada y al cierre de 2025 alcanzó un 2,45 % de las colocaciones totales, marcando el nivel más alto desde 2019, según cifras oficiales entregadas por la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif). Esta alza representa tres años consecutivos de incrementos en el indicador de créditos impagos por 90 días o más.

Causas del aumento de morosidad

El incremento en los impagos se ha concentrado principalmente en el segmento de créditos a personas, particularmente en vivienda e impagos de consumo, donde factores como el encarecimiento de las cuotas tras periodos de alta inflación y elevadas tasas de interés, sumados a un crecimiento económico moderado, altos niveles de desempleo y significativa informalidad laboral, han presionado la capacidad de pago de los hogares.

Diferencias por segmentos

Mientras la morosidad en la cartera de créditos comerciales mostró una leve mejoría con una bajada de seis puntos base hasta 2,32 %, los indicadores más sensibles se encuentran en créditos hipotecarios y de consumo, donde el indicador de impagos subió de forma más pronunciada en comparación al año anterior.

Bancos con mayores niveles de morosidad

Entre las instituciones con mayores tasas de créditos impagos se destaca Banco Ripley, que lideró con índices superiores a los del promedio del sistema, particularmente en sus carteras de consumo y vivienda. Otros bancos, como BancoEstado y Santander Chile, también registraron aumentos en sus niveles de mora en segmentos de personas, aunque con dinámicas distintas entre consumo y vivienda.

Contexto económico y financiero

Este repunte de morosidad sucede en un contexto donde la economía chilena sigue enfrentando una recuperación moderada, con mercado laboral presionado y tasas de interés elevadas —restos de la política monetaria para contener la inflación de años anteriores— que siguen impactando los costos de financiamiento para los hogares.

La evolución de estos indicadores será clave para medir la salud financiera de hogares y empresas, y para anticipar posibles ajustes tanto en la oferta de créditos como en las estrategias de gestión de riesgo de las instituciones bancarias en 2026.





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