Nacional
Crónica
Social
22/05/2026
Chile quedó en el peor lugar del más reciente informe de la Oficina de Estrategia y Evidencia de Unicef sobre bienestar infantil. Según el documento "Desigualdad de oportunidades: niños, niñas y adolescentes en desigualdad económica", el país se ubica en el puesto 37 de 37 naciones con datos completos en la tabla general, dentro de un universo de 44 países evaluados pertenecientes a la OCDE y de altos ingresos.
El estudio establece una correlación directa entre las brechas económicas y el deterioro en la salud y educación de los menores. En esa línea, Chile exhibe una de las desigualdades de ingreso más marcadas del reporte: el 20% más rico de la población percibe más de 10 veces lo que recibe el 20% más pobre.
Las consecuencias de esta desigualdad golpean con fuerza el desarrollo físico de los menores. Chile se ubicó en el puesto 40 de 41 en salud física, la peor posición del grupo evaluado. La cifra más alarmante tiene que ver con la obesidad infantil: la prevalencia de sobrepeso en la población de 5 a 19 años alcanza el 58%, más del doble del promedio general del estudio, que llega al 28%.
A esto se suma la inseguridad alimentaria. Un 13% de los estudiantes chilenos de 15 años reportó haber omitido comidas debido a la falta de dinero en sus hogares, superando el promedio internacional del 9% y situándose entre las tasas más altas del análisis.
En materia educativa, el panorama tampoco es alentador. Chile se ubicó en el puesto 41 de 41 en el área de aprendizaje y desarrollo de competencias. Solo el 36% de los adolescentes de 15 años alcanza las competencias básicas en matemáticas y lectura, muy por debajo del promedio global del 55%.
El logro académico, además, está fuertemente determinado por el origen socioeconómico: mientras el 67% de los jóvenes del quintil más rico alcanza las competencias básicas, solo el 25% del quintil más pobre lo consigue. El sistema educativo chileno figura entre los más segregados socioeconómicamente del estudio, con un índice de segregación entre escuelas de 0,37, muy por encima del promedio de 0,24.
La dimensión psicológica no escapa al diagnóstico. Chile ocupa el puesto 33 en bienestar mental, con apenas un 62% de los adolescentes de 15 años manifestando alta satisfacción con la vida, frente al promedio general del 72%. La brecha por nivel socioeconómico vuelve a aparecer: la satisfacción vital cae al 58% en el quintil más bajo, mientras alcanza el 71% en el más acomodado. La tasa de suicidio en jóvenes de 15 a 19 años se sitúa en 6,7 por cada 100.000 habitantes, cercana al promedio del estudio.
Frente a este escenario, el organismo internacional llamó al Estado chileno a impulsar políticas públicas que mitiguen el impacto de las brechas económicas. Entre las medidas urgentes señaladas se encuentran el fortalecimiento de las redes de protección social y las prestaciones por hijos, la inversión en infraestructura de barrios vulnerables, la garantía de comidas escolares saludables y nutritivas, y la reducción urgente de la segregación socioeconómica que mantiene altamente estratificado al sistema escolar del país.